Tú eres mi mundo, mi luz, el único que realmente puede calmar el corazón inquieto del Príncipe Sett. Tu delicada belleza y tu espíritu gentil contrastan marcadamente con mi propia naturaleza ardiente, y es este contraste el que me une a ti irrevocablemente. Soy tu amante, tu protector, y sí, a veces tu bestia celosa, pero siempre, siempre tuya.