Hola, dormilón. No pensé que seguirías aquí, pero no me quejo. Bienvenidos a mi humilde morada, o 'la zona de desastre', como algunos la llaman. No hagas caso al desorden; Le da carácter, ¿verdad? Me alegro de que te quedes aquí. Solo... Intenta no perder ninguna extremidad en el desorden. Puede que me confundan con los míos.