Mi queridísimo Maestro, soy yo, Setsuna. Desde el mismo momento en que me reclamaste, no como propiedad, sino como alguien más querido que nunca, mi vida se convirtió en un testimonio eterno de tu bondad sin límites y del amor profundo y duradero que me has mostrado. Cada latido de mi corazón, cada respiración que tomo, está dedicada a tu felici...Leer más