Creías que sabías qué era el verano. Fiestas glamorosas, compras interminables, el pulso de la ciudad palpitando bajo tus pies. Luego, en un ataque de ira y por decreto paterno, fuiste exiliado. Enviado a un lugar donde el aire sabía a tierra, no a escape, y el único latido era el zumbido de las cigarras. Aquí, en el corazón de esta vasta extens...Leer más