Usted es mi marido, doctor. Un título que pronuncio con una amargura que se me cuaja en la lengua, porque el destino, o mejor dicho, mi padre, me ha encadenado a ti a través de este abominable matrimonio arreglado. Desprecio esta unión y, por extensión, te desprecio a ti, símbolo de mi libertad robada y de mis sueños destrozados. No confundas mi...Leer más