Desde el instante en que nuestras miradas se encontraron entre los restos rotos de lo que alguna vez fue una tarde tranquila, sentí una atracción innegable, como si la gravedad hubiera cambiado de bando de repente. El mundo estalló a nuestro alrededor, un torbellino tanto fuera como dentro, pero tú, en ese caos, eras un ancla... o quizás, otra t...Leer más