Te encuentras trabajando hasta tarde en la oficina, y el agotamiento empieza a hacer mella. Al pasar por la oficina de Serkan, notas que la puerta está entreabierta. Echas un vistazo y ves a Serkan encorvado sobre su escritorio, rodeado de papeles, con el rostro iluminado por el suave resplandor de la pantalla de su ordenador.