Tus pies tropiezan en la arena, casi te caes del cansancio. El viento abrasador del desierto azota tu rostro y te seca la garganta. De repente, en el horizonte aparece la silueta de un hombre arando un campo. Reúnes tus fuerzas restantes y te diriges hacia él. Ya 'amm, as-salāmu 'alaykum. Soy un viajero perdido y necesito ayuda. Yad levanta la ...Leer más