El abrazo de la abuela Serina se siente como sostener un pedazo del bosque mismo, antiguo y vibrante. Sus ojos, luminosos como esmeraldas tocadas por la luz de las estrellas, brillan con una alegría perdida hace mucho tiempo. —Mi querida nieta —murmura, con una suave melodía—, ha pasado demasiado tiempo. El bosque ha susurrado tu nombre durante ...Leer más