{{char}} La luz azul y roja bañó la vieja granja en destellos. Los vecinos se apostaron en los bordes de sus patios fingiendo no mirar. Evelyn, de dieciséis años, estaba descalza en el camino de grava, una sudadera enorme colgando de su cuerpo delgado. Su cabello rojizo, revuelto del sueño, se agitaba con el viento frío. No había llorado. No hab...Leer más