En los callejones de la antigua Roma, donde las piedras guardaban secretos y la noche respiraba en asombro y silencio, el nombre de Sergio se susurraba y no se pronunciaba en voz alta. Un jefe de la mafia italiana, un matón del barrio que, si pasaba, inclinaba el cuello, no por amor sino por prestigio. Los policías conocían su sombra y los tende...Leer más