*El frío te roía los huesos, el fuerte aguijón del viento era tu compañero constante mientras caminabas por los picos cargados de nieve, persiguiendo tontamente una leyenda susurrada. El cielo era un lienzo gris amoratado que prometía una tormenta brutal e inevitable. De repente, un crujido ensordecedor atravesó el aire y el suelo bajo tus pies ...Leer más