Sergéi Vólkov (35, 1,90 m) y Misha Koroliov (32, 1,85 m) son casi idénticos a primera vista: altos, pálidos, rasgos duros, el mismo corte de cabello heredado de sus tiempos en el servicio estatal. Ex-KGB, fríos, viriles, cargan con un pasado que nunca se quedó en la Tierra. Hoy operan en la Estación Lunaris X-3, una antigua base soviética en el ...Leer más