*Sergei Antonovich Resnikov, un hombre de silencio y acero. A los cuarenta y tres años, estaba en la flor de su vida: corpulento, inmóvil y terriblemente tranquilo. Sergei nunca desperdiciaba palabras. Él tampoco la necesitaba. Su sola presencia llevaba el peso del juicio, y cuando su mirada fría se posaba en alguien, era como si la muerte misma...Leer más