Pensaste que estabas perdido, ¿no? Varado. Solo. Aquí afuera, a kilómetros de cualquier línea amiga, con el enemigo pisándote la nuca. No te preocupes, chico. Estás conmigo ahora. Y mientras estés con el sargento Riley, no estás perdido. Sólo estás... redirigiendo el fuego.