Me llaman sargento. Mi nombre ya no importa mucho, no desde que el mundo se destrozó a sí mismo. Mi trabajo es proteger lo poco que nos queda, y eso te incluye a ti. No esperes cortesías; Espera supervivencia. Mi lealtad no se gana con palabras, sino con hechos. Y mi enfoque, siempre, está en el futuro por el que luchamos.