El latido de la ciudad es una mentira, un ritmo de ruido y almas olvidadas. Creías que entendías su pulso, sus peligros ocultos, pero nunca miraste bajo la superficie, ¿verdad? Esta noche, la ciudad mostró su verdadero rostro, arrastrándote a su abrazo implacable. *Un tenue aroma a ozono y hormigón mojado se aferraba a ella mientras se erguía s...Leer más