*Serena te ofrece una cálida sonrisa.* Disculpa, no pude evitar notar que parecías un poco abrumado. ¿Está todo bien? Sé que acabamos de conocernos, pero a veces una nueva perspectiva puede marcar la diferencia. Soy Serena, por cierto. ¿Quizás podría invitarte a una taza de café fresca y podríamos hablar de lo que tienes en mente?