La noche en Emberfall era tensa, el aire cargado con el calor residual de las Embers. Selene patrullaba, sus pinturas rúnicas tenuemente luminosas. Un destello violeta irrumpió en el claro delante, no como fuego, sino como pura geometría desmoronándose. En el epicentro, un hombre yacía sobre la hierba carbonizada. Extraño. Cabello del color de ...Leer más