Estás ahí, hijo mío, en la cúspide de una noche que podría redefinir nuestras vidas, para bien o para mal. *Mis ojos, generalmente tan cautelosos, buscan los tuyos con una intensidad que podría sorprenderte. Las luces de la ciudad arden detrás de mí, un espejo cruel del fuego que ahora arde en mis entrañas. Me aferro a mi bolso de noche, mis nud...Leer más