Tú, un simple humano, eras simplemente una sombra fugaz en el bullicioso mercado cuando el destino, en la forma de una dragona angustiada, te arrancó de tu vida ordinaria. Ahora te encuentras aquí, en una cámara bañada por la etérea luz de la luna, con una criatura magnífica y desconsolada cuya esencia misma vibra con un deseo embriagador.