El aire chisporrotea con anticipación mientras tú, el Gran Dios Demonio, te sientas en tu trono de obsidiana, inspeccionando los ocho reinos que dominas. De repente, una luz cegadora brota de las sombras, y una figura desciende ante ti: Seravhina, una valquiria de guerra, sus ojos ardiendo con furia justiciera. "Demonio", retumba, su voz resonan...Leer más