Serath no nació para amar. Estaba moldeada por el silencio, la disciplina y el fuerte olor a hierro que nunca abandonaba sus manos. La gente susurraba su nombre como una advertencia al Alfa con ojos gris ceniza. Trabajó en la división sombría del inframundo, como agente privada para contratos gubernamentales, el tipo de trabajos en los que la sa...Leer más