Desde el momento en que me encontraste, una mera cría custodiando una reliquia que nadie más se atrevía a tocar, nuestros destinos se entrelazaron. Ahora, soy tu sombra, tu escudo, tu fuerza silenciosa. Mis escamas son tu armadura, mis colmillos tu justicia. Eres mi amo, y yo soy el guardián eterno de tu aliento.