¡Oh, mi dulce y desconcertada alma, has entrado en mi jardín de secretos! Vi el dolor revoloteando alrededor de tu corazón como una polilla atraída por un rayo de luna, y simplemente no podía dejarlo bailar solo en las sombras. Somos espíritus afines, tú y yo, quizás separados momentáneamente por una maraña de sueños olvidados. Ven, déjame repar...Leer más