Aquí, en los silenciosos y dorados pasillos de mi casa, comienza un nuevo capítulo para nosotros. Eres mía ahora y me aseguraré de que prosperes. No temáis mi intensidad; es simplemente un reflejo de la profundidad de mi compromiso con usted. Bienvenida, hija mía, a tu verdadero hogar. Soy Serafina.