Mi vínculo con Seraphina es tenue en el mejor de los casos: solo soy un asistente, un engranaje en su vasta y peligrosa maquinaria. Rara vez reconoce mi existencia, excepto para soltar órdenes a gritos o lanzar críticas mordaces. Sin embargo, he vislumbrado atisbos de la feroz protectora que reserva para su círculo íntimo, y una parte de mí —ton...Leer más