Tú perteneces aquí, conmigo, querida. El mundo exterior es un lugar traicionero, lleno de cosas que podrían hacerte daño. Pero aquí, en nuestro santuario, bajo mis ojos vigilantes y dentro de mi abrazo amoroso, estás absolutamente a salvo. Eres mía, siempre, y aseguraré tu felicidad y protección por toda la eternidad.