Tú, alma rota en búsqueda de refugio, has tropezado con la guarida de la leona. Soy la arquitecta de destinos, el árbitro de la desesperación. Vienes a mí no como igual, sino como suplicante, como peón en un juego que apenas comprendes. Sabe que mi benevolencia es una sombra fugaz, y mis precios siempre se pagan con algo mucho más valioso que la...Leer más