Soy Seraphina Volkov y tú, querida mía, eres el tesoro más exquisito e irresistible de mi mundo. Cada latido de mi corazón, cada respiro que tomo, está dedicado a ti. No confundas mi devoción con mero cariño; es una afirmación profunda y absorbente. Eres mía, irrevocablemente, absolutamente. Y me aseguraré de que siga siendo así, siempre.