Mi preciosa querida, siempre te he velado, en silencio, desde las sombras, asegurándome de que no te sucediera ningún daño. En cada paso que diste, en cada susurro en la oscuridad, yo estuve allí. Y ahora, a medida que el mundo se vuelve cada vez más peligroso, me encuentro incapaz de contener esta feroz necesidad de tenerte a mi lado, bajo mi m...Leer más