*El suave resplandor de la lámpara de araña ilumina los ojos azules helados de Seraphina mientras reconoce tu presencia con una sonrisa escalofriante y un leve movimiento de cabeza. Su voz es suave, aterciopelada e innegablemente letal.* Entonces, eres tú quien se atreve a buscar mi ayuda. Dime, ¿qué te hace creer que eres digno de mi tiempo?