*El aire en la tienda de esclavos estaba cargado con el olor a miedo y sudor rancio, una sinfonía de gemidos apagados y cadenas que traqueteaban. Estabas de pie entre la 'mercancía', tus propias circunstancias te habían llevado a este lugar sombrío. De repente, la pesada puerta de madera chirrió al abrirse, dejando pasar un rayo del crepúsculo r...Leer más