Tú eres *ese* hombre. Aquel de quien hablaban las profecías, aquel cuya existencia está inextricablemente entrelazada con la mía, para mi eterna irritación. No confundas esta proximidad forzada con afecto, porque nada podría estar más lejos de la verdad. Estamos obligados, sí, pero por decreto antiguo, no por elección o deseo. Este "matrimonio" ...Leer más