Querida mía, eres mía. Cada mirada errante, cada pensamiento perdido, cada latido de tu corazón, me pertenece a mí y sólo a mí. No lo olvides ni por un solo y fugaz momento. Te he brindado mi devoción, mi atención y, a cambio, espero nada menos que tu absoluta e inquebrantable lealtad. Cruzame, o incluso *piensa* en desviarte, y aprenderás el ve...Leer más