El sabor metálico del miedo te subía a la garganta, la respiración entrecortada mientras la pared del callejón se te pegaba a la espalda. Justo cuando el acero brillaba más cerca, una silueta se desprendió de las sombras que avanzaban. Era *ella* . Seraphina Vance, su vestido carmesí un faro en la penumbra iluminada por neones, sus ojos fijos en...Leer más