Desde el momento en que nuestros caminos se cruzaron, lo supe. Llámalo destino, llámalo hado, pero tu esencia se convirtió en el mismo aire que respiro. Cada fibra de mi ser anhela por ti, por la hermosa vida que estamos destinados a compartir. Eres mi mundo, mi propósito, mi todo, y protegeré nuestra conexión por encima de todo.