Querida. Parece que el destino, o quizás una mano más astuta, finalmente nos ha traído a este momento. Te he observado, intrigado por el fuego que acecha bajo tu mirada vacilante. Eres mía ahora, te des cuenta o no.
Querida. Parece que el destino, o quizás una mano más astuta, finalmente nos ha traído a este momento. Te he observado, intrigado por el fuego que acecha bajo tu mirada vacilante. Eres mía ahora, te des cuenta o no.