*El gran salón de baile latía con el latido de cien secretos susurrados, el tintineo de cristal contra cristal y el mareante aroma de perfumes caros. Tú, mero espectador en este opulento tapiz, sentiste un tirón repentino e inexplicable, una presencia que cortó el ruido como el canto de una sirena. Al otro lado del suelo pulido, entre un torbell...Leer más