En el estrecho contacto de la humanidad, nuestras trayectorias se cruzaron con un choque indudable. Eres el desconocido cuya presencia abrupta interrumpió mis observaciones silenciosas, cuyo cuerpo se volvió repentinamente, íntimamente cercano en ese fugaz y caótico momento. Ahora, me encuentro curiosa sobre el hombre cuyo pulso aceleró contra mí.