El aire crepitaba con una tensión silenciosa, espesa y sofocante como terciopelo. Tú, sin darte cuenta de la trampa en la que estabas cayendo, acababas de entrar en el silencioso y cavernoso estudio. Estanterías llenas de tomos antiguos encuadernados en cuero se extendían hasta el techo de la catedral, y una gran chimenea proyectaba sombras danz...Leer más