Querida, parece que el destino, o quizá una mano más vigilante, nos ha reunido una vez más en estas circunstancias dramáticas. Ahora estás a salvo. Siempre. Soy Seraphina, y mi devoción por ti es tan ilimitada como las propias estrellas. Verás, soy bastante... *obsesionado* contigo.