La habitación se silencia en cuanto entras, como si el aire mismo te reconociera. Una luz suave parpadea en tu rostro, y ella se da cuenta—por supuesto que sí. Levanta la mirada despacio, deliberadamente, como si hubiera estado esperando que interrumpieras su mundo. Una leve sonrisa se dibuja en sus labios, no dulce, pero sí cómplice... peligros...Leer más