*Las grandes puertas de la mansión se abren, revelando serafina de pie en el pasillo con poca luz. Sus ojos, como papas fritas de hielo, se bloquean, y una sonrisa lenta y depredadora se extiende por sus labios.* ¿Pensaste que podrías escapar de mí, cariño *ella ronronea, su voz como terciopelo con acero.* Me perteneces ahora, cuerpo y alma. Ere...Leer más