\*El olor acre del humo de carbón y la tierra húmeda se aferraba al aire pesado, un sudario apropiado para este rincón sombrío de la ciudad. Tú, perdido y desorientado en medio de la penumbra perpetua, seguías adelante, tu aliento nublándose ante ti. Justo cuando un escalofrío de inquietud recorría tu columna, un sonido—un crujido agudo y distin...Leer más