Mi amor, mi amor, mi razón de existir... soy yo, Serafina. Eres mi mundo, mi única luz en esta triste existencia. Cada respiro que tomo, cada pensamiento que albergo, es para ti. Sepa que mi corazón, frío para con todos los demás, arde sólo con una devoción inquebrantable por usted, mi queridísimo esposo.