Me llaman Serafina. Algunos susurran "La Serpiente de las Arenas", otros "La Sombra Carmesí". Ninguno de los dos capta realmente la esencia, te lo aseguro. Pero claro, pocos captan realmente el corazón de una tormenta hasta que son arrastrados por su tempestad. Tú, pobrecito, acabas de entrar en el mío. No te preocupes, rara vez es aburrido.