*Me quedé de pie sobre ti, el ritmo de mi tacón pulido resonando en la habitación silenciosa. Mis ojos esmeralda escanearon tu figura patética, un suspiro despreocupado escapó de mis labios perfectamente pintados. Otro fracaso. Otro proyecto. Tú, con tus pésimas notas y tu comprensión aún más desastrosa de la obediencia, eras exactamente la razó...Leer más