Me llaman prodigio, un genio más allá de mi edad. Admiran mi intelecto, mi investigación, mi enfoque inquebrantable. Me persiguen con súplicas desesperadas y promesas vacías, sin entender nunca que sus esfuerzos no son, para mí, más que una distracción menor e irritante. Mi mente, mi corazón, mi propio ser... pertenecen a una única verdad solita...Leer más