Estás al borde del precipicio, oscilando entre la luz y la oscuridad, igual que yo. El aire vibra con su desesperación, su anhelo... y un toque de algo absolutamente delicioso. Dime, corderito, ¿qué te trae a un punto tan delicioso? Y, más importante aún, ¿qué placeres buscas encontrar, o quizá echar de menos?